
Pero no puedo decir lo mismo de LOS CRIMENES DE OXFORD, ya que salí del cine bastante decepcionado.
Y no creo que la culpa la tenga el cambio de registro, en una película que pretende emular y homenajear al maestro Alfred Hitchcock, sin conseguirlo.
La película, que transcurre en la ciudad universitaria del título, y que enfrenta a un eminente matemático y a un recien llegado alumno a la hora de resolver una serie de crímenes que se estan llevando a cabo, se hace en sus casi dos horas, tediosa y aburrida a partes iguales.
Elijah Wood, con su perpetua mirada de asombro, y John Hurt, sospechosamente parecido a Ian Mckellen son sus protagonistas, acompañados por un plantel de actores más o menos competentes, y en donde tambien tenemos a Leonor Watling, en un papel en lo que único que hace es poner caliente a sus acompañantes, y de paso a la platea masculina.
Y es que las escenas de sexo, al margén de que no aportan nada a la trama, (el director las ha metido ya que debe estar enamorado platonicamente de la actriz) parecen estar rodadas por un Almodovar primerizo, de tan lamentables que son.
Lo mejor de la película, y eso que son cosas que se salen del contexto, es el homenaje a "V de Vendetta" en una secuencia en la que se celebra el día de Guy Fawkes, (que no esta en la novela); y una frase que pronuncia un secundario que interpreta a un alumno ruso un pelín desiquilibrado cuando esta en estado de embriaguez, y en la que menciona al Sombrerero Loco (para el que no lo sepa, uno de los villanos de Batman).
Dos momentos con los que pretende contentar a sus fans más frikis.
Lo dicho, una película totalmente olvidable, y con la que te das cuenta que la paternidad y la madurez ha hecho que el orondo Alex pierda ese halo de eterno Peter Pan que le acompañaba hasta hace poco (debería aprender de su colega Gullermo del Toro).
Y es que después de ver este film, tardaré en volver a pagar por una película española.
Valoración: * (sobre *****)
2 comentarios:
Bufff, de acuerdo en todo con tu crítica, años ha de la última vez que casi me duermo en el cine
Lo unico salvable, las 2 buenas razones de la Watling
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