martes, 18 de agosto de 2009

... Volando vengo

Pues ya estamos de vuelta, después de unas merecidas vacaciones visitando una de las más bellas y fascinantes ciudades del mundo: París.
Han sido nueve intensas y agotadoras jornadas que han merecido mucho la pena.
Visita obligada era la del impresionante y gigantesco Museo del Louvre, donde la pintura más visitada es por supuesto la Mona Lisa, protegida por un cristal antibalas que desluce el famoso cuadro.
Pero no es la único destacable, es tan enorme que resulta imposible verlo todo en un día.
Fruto de la causalidad es esta instantanéa del cuadro dedicado a Leónidas, famoso rey espartano, sobre todo a raíz de la batalla de las Termópilas, inmortalizada recientemente en cien en la película 300.


No debe faltar la visita a la Catedral de Notre Dame, que Victor Hugo inmortalizó en su novela Nuestra Señora de París, más conocida como El jorobado de Notre Dame.
Los más atrevidos y pacientes pueden subir a las torres y ver las famosas gárgolas que vigilan desde lo alto.

Jean Pierre Jeunet rodó buena parte de su película Amelié en Monmartre, donde podemos encontrar la Catedral de Sacre- Crour, a la que podemos acceder por unas largas escaleras.
Los más vagos pueden hacerlo en funicular.
La verdad es que es un monumento que merece la pena ser visitado.
En las calles lindantes de Monmartre podemos parar a tomar algo en el famoso Café donde transcurre gran parte de la citada película.
Un lugar muy frecuentado por los más frikis.

Cerca de allí, tambien se encuentra el Moulin Rouge, ubicado en una larga a avenida dedicada al negocio del sexo.

El Arco del Triunfo, que abre los Campos Eliseos, es otro de los monumentos que hay que visitar.
Impulsado por Napoleón, este no pudó ver terminado esta maravilla artística.

La jornada que transcurrió en Normandía fue muy intensa, y en la que hay que destacar el enorme Cementerio, donde descansan miles de soldados americano.
Esta situado en las playas de Omaha.
Fué un día muy educativo.

Como ya os dijé, no podía dejar de visitar EuroDisney, el lugar que más visitas recibe esta hermosa ciudad, situado a las afueras, y el que los reyes son los niños, que son los que más disfrutan.
Tambien aquellos adultos que se sienten niños pueden disfrutarlo igualmente, ya que hay atracciones para todos los gustos.
Habrá que volver cuando mi sobrinita Ane tenga edad para poder disfrutarlo con todo su esplendor.
En una de sus numerosas tiendas compré los regalos que me prometí traerle, a pesar de la negativa de su padre.

El lugar más emblemático de la ciudad, la Torre Eiffel, es una visita inaludible, lo mismo que subir hasta su parte más alta, a la que se accede por un ascensor no apto para personas que sufren de vértigo.

Si no estas atento, puede que no llegues a ver la Estatua de la Libertad, situada en medio del Sena, y que es una réplica mucho más pequeña que la que los propios franceses regalarón a la ciudad de Nueva York.


A la hora de comer, y como los restaurantes suelen ser bastante caros, lo mejor es hacerlo a base de bocadillos, o bien en restaurantes de comida rapida.
El de la M amarilla, esta por todas partes, y la publicidad que lo anuncia es de lo más friki, como se piede ver en la imagen.

Tampoco faltó la visita al famoso cementerio en donde descansan los restos de conocidos escritores y cantantes, entre los cuales se encuentran Oscar Wilde, Molieré, Edith Piaf, y como no, Jim Morrison quien fuera líder de The Doors.
Por supuesto, hay muchas más cosas que ver, y que por supuesto que he visto, como el Palacio de Versalles, el de Los Invalidés, la Plaza de la Concordia, entre muchas más cosas.
Pero basta esto como muestra de una ciudad que me ha dejado un gran recuerdo.
Todo el mundo debería ir, por lo menos una vez en su vida.

3 comentarios:

PAblo dijo...

Pues sí, yo tengo ganas de volver. Bienvenido.

Impacientes Saludos.

Pablo dijo...

Sigo tu blog, pero ahora me ánimo a postear. Pues aún no conozco París y vaya mi ignoracia, me gustaria saber ,ya que fuiste al cementerio de Montparnasse, si es verdad que las mujeres besan la tumba de Oscar Wilde como se ve en "París Je´ T´Aime".
saludos!

DECKARD dijo...

Hala, venga, dando envidia.

Me parece muy bien, yo habría hecho exactamente lo mismo.

Otro saludo!