sábado, 1 de agosto de 2009

Homenaje a mi kioskero

Hoy es un día triste, no solo para mi, sino para todos aquellos que son y hemos sido niños en mi barrio.
Tras un largo año de sufrimiento, un maldito cáncer se ha llevado al que fue mi proveedor de tebeos durante los mejores años de mi vida.
Aunque la imagen no se corresponde, ya que desde que le diagnosticaron la enfermedad, este permanece cerrado.
En realidad, el kiosko en cuestión era un bajo de un bloque de viviendas de reciente construcción en los años en que se abrió.
Fué exactamente en el verano de 1977 cuando el kiosko de Jose Martín abrió por primera vez sus puertas.
Que recuerde lo primero que compré fué el álbum y cromos de Mis ídolos de la tele.
Después llegarían otras muchas colecciones de cromos, todos ellos de series de televisión como Mazinger Z, Tarzan el señor de la jungla, La batalla de los Planetas, y un largo etcétera.
Por supuesto, tambien llegarían los tebeos de la Escuela Bruguera primero, y los de Marvel de la mano de Vértice, que aunque ya los conocía porque cada vez que bajaba a Bilbao con mi madre siempre caía alguno, fué la primera vez que los tenía a tiro de piedra.
En el kiosko de Jose compré el primer cómic en color de Marvel que llegó a mis manos, que no es otro que el primer número de la adaptación de La guerra de las galaxias, que era como se conocía antes al episodio IV de la saga de George Lucas.
Aquí, no solo podías comprar todos los tebeos que salían por aquel entonces, sino que tambien podías cambiarlos.
Asi por poco dinero, podias tener lectura para aburrirte.
Por supuesto, tambien tenías toda clase de golosinas, juguetes y otras clases de artículos.
Era un verdadero Templo dedicado a hacer felices a los infantes.
Según fuí creciendo, mis compras fuerón ampliandose, ya que aquí compré tambien mi primer cigarrillo.
Aunque en la actualidad los cómics los compro en librerías especializadas, los coleccionables que sacó Planeta de Marvel y el primero de Batman, se los encargue a mi entrañable amigo y kioskero.
Más que nada por aquello de que salierón semanalmente.
Sirva esto como homenaje a una persona amada y respetada en mi barrio por varias generaciones, que se nos ha ido y que dejá un agujero muy profundo en nuestros corazones.
Sin él, mi pasión por el noveno arte no hubiera sido lo mismo.
Adiós Jose, te recordaré simpre.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Para ti el debió ser el Bernie en tu vida.

Anónimo dijo...

Creo que siempre será recordado por su gran PACIENCIA con la gente. Como dice un "primo" mío: "Todos los críos iban con su monedita y clac-clac en el mostrador (¡Jose, unas patatas al jamón!, Jose, ¿cuántas de esas me das por 30 cent.?). Y Jose, aguantando como un señor".
Además, cuando los niños se iban al poli a desfogarse y la tienda estaba más tranquila, él siempre estaba abierto a entablar agradables conversaciones; el Barca-Madrid, la juventud de ahora y la de antes, ...
Bueno, a lo dicho
¡Hasta siempre, Jose!
Sandra (la de A3)

Anónimo dijo...

Fue un gran tipo que encontró una bonita "profesión": ganarse la vida, haciendo más feliz la de los niñ@s (aunque, a veces, no tanto la de sus padres!).

Y por si fuera poco lo que cuentan mis amig@s: "el doctor" y "la presentadora", ahí van unas cuantas "cosillas" más:

Esas bolsas de gusanitos (Rufinos) super-gigantes, casi recién hechos, que se te derretían en la boca antes de poder masticarlos; esos canutillos de merengue, que eran imposibles de comer sin mancharte y sin producir millones de migajas; esas palmeras de chocolate, de tierno hojaldre, insuperables a media tarde; los helados Miko (llegó el verano!): los flases de mil sabores, el “patapalo”, que pagando 1 te podían tocar hasta 3 más, los "cortes" de 3 sabores, el gran Bombón Nata...buah, se me llena la boca!.

Como no recordar, los cromos de fútbol, a 5 ptas. el paquete, que se pegaban con harina y agua; las peonzas, de punta de pico o redonda; las canicas, de varios tamaños, las de "foscao", la "chusca" y toda aquella clase de "cachivaches-artilugios”, que José era capaz de poner de moda solamente ubicándolos en una posición estratégica dentro del kiosco; (y en Navidad!) los petardos, y la “bombas fétidas”, y los artículos de broma,… . En definitiva, todo lo necesario para el correcto desarrollo de un ser humano.

Sin olvidarnos de la maravillosa puerta de la tienda, llena de revistas varias, las “inalcanzables”, solo para adultos (las portadas para todos!); aquellas tardes de los domingos, de lluvia y frio, encerrados en casa con todas las “provisiones"; o esas compras de última hora (el día de Reyes, que parecía que no cerraba en toda la noche), su increíble puntualidad, ... .

"Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir."

Thethinredline

JON OSTERMAN dijo...

Asi es primos, como se nota que vosotros habeís pasados muchos momentos en esa pequeña gran tienda que era el kiosko de Jose.
Cada uno a su manera, recordará la forma en que se gastaba la paga que nuestros padres nos dabna cada domingo.
Increíble como cundían 100 pesetas.
Una lástima que la pequeña Ane,no vaya a conocer aquello que nosotros y todos en el barrio recordarán con nostalgia.
Sin él, ya nada sera igual.

Anónimo dijo...

Cuantas veces habremos ido y nos ha faltado un duro para poder comprarnos esos paquetes de matutano pequeños y Jose nos ha vendido el paquete por el dinero que teniamos sin quitarnos la ilusion de poder conseguir aquellos 'tazos' que tanto coleccionabamos.
A cuantos niños les ha regalado los ansiados aspitos cuando las madres del patio del bar de toby estaban distraidas y se escapaban a ver a Jose.
¡Sacame algo para el cumple de mi madre que es hoy! Y Jose llenaba el mostrador de carteras, colonias, figuras.... todo lo que el creia que iba a gustar a nuestras madres, porque el conocia a todo el mundo y todo el mundo conocia a Jose.

Sin ti el barrio no será lo mismo, te Echaremos de menos.

Txelis dijo...

una lastima, maldita enfermedad que se está llevando a tanta gente...
se te va a echar de menos Jose

Anónimo dijo...

En esa tienda hemos crecido todos.

Estoy convencido que además tenemos un grato recuedo de él, porque me pongo a pensar y no recuerdo un tendero mas humilde y honrado.

Allí jugué por primera vez a las máquinas matamarcianos, donde por un real (la monedita con un agujero en el centro) te comprabas dos gominolas.
Una tienda donde la inflación no existía. (Un paquete de pipas costaba 10 pts desde que tengo memoria).

Siempre con cara amable, siempre con una sonrisa, ahí estaba.

Una persona buena menos en el mundo.
Descansa en paz que lo mereces.

Pin.

Roberto dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Aupi a tod@s;

Gracias por este pequeño homenaje tan merecido, y por permitirnos a tod@s participar en él. Ciertamente,no soy capaz de localizar en mi memoria, a pesar de todas las buenas gentes que hay en el barrio trabajando de cara al público, otra persona que reuna todas las cualidades de Jose.

Esta es una de esas ocasiones en las que sin duda te viene a la cabeza una clara frase "que injusta es la vida, y sobretodo la enfermedad", Jose merecía haber conocido a sus nietos.

No puedo añadir mas a todo lo que habeis dicho, salvo algo que al final no le pude contar a él "jose al final lo conseguí y dejé de fumar, como tantas veces me animaste"

un gran beso.

Abobada en funciones