sábado, 25 de julio de 2009

Libertad sin ira

Después de unos días de descanso blogueril; aunque no he posteado, si que he visitado a los colegas blogeros; toca volver al redil, aunque no lo haré de continuo, o tal vez si.
Todo depende de las ganas que tenga.
Y es que estamos en verano, y con estos calores lo que menos me apetece es estar delante del ordenador.

Pero vamos con la primera entrada de hoy.
He acabado recientemente de ver la cuarta y última temporada de Prison Break.
Casi todo el mundo estará de acuerdo en que la mejor temporada fué la primera.
En la segunda, el aburrimiento y la monotomía se apodero del show.
La tercera levantó algo el vuelo, pero a base de repetir los logros de la primera.
Y esta última, sin ser nada del otro jueves, al menos te mantiene todo el tiempo con la adrenalina a tope.
Quizás habría que reprocharle los continuos giros de guión, algunos de los cuales resultan inverosímiles.
Asi con todo, me ha tenido 22 capítulos en vilo.
Y digo 22, porque los dos últimos, son totalmente innecesarios.
El último capítulo se cierra con un epílogo que nos muestra el destino de los protagonistas un año después de los hechos narrados en esta temporada.
Los dos posteriores, estrenado en Estados Unidos en formato de telefilm, se nos cuenta que ha pasado en ese lapso de tiempo.
Una forma como otra cualquiera de seguir explotando un filón, que resultó no serlo tanto.
Asi pues, aquí termina una de las series que más prometían, y que al final quedo ahogada por ella misma, ya que sus creadores no supieron muy bien que camino debía llevar.
Aún asi, ha sido un entretenimiento aceptable.

1 comentario:

Yota dijo...

Menudo truño de serie desde el capítulo 13, como se nota que estaba programada para ser una mid-season