
Vamos a recuperar hoy, una sección que tenía olvidada.
Se trata de los gratos recuerdos que dejó en mi memoria la extinta editorial Bruguera.
Para poneros en situación, no esta de más recordaros anteriores post.
El primero estaba dedicado a las
Joyas Literiarias Juveniles; luego vino el dedicado a las diferentes
revistas de Mortadelo; y el último fue a esa magnífico coleccionable titulado
Club del Misterio.
Esta vez quizás debería cambiar el título del post, y en vez de infancia poner adolescencia, pero dejémoslo estar.

En el kiosko de al lado de mi casa, además de intercambiar tebeos, tambien se intercambiaban unas novelas de un tamaño tal, que te cabian en el bolsillo del pantalón.
De indudable tono pulp, a veces sus portadas eran verdaderas obras de arte, y algunos títulos llamaban poderosamente la atención.
Aquellas novelas, de diversos géneros, venian habitualmente firmadas por nombres anglosajones, que escondían el verdadero nombre de los autores, que por norma general solían ser españoles.
Entre mis géneros favoritos se encontraban el terror y la ciencia ficción, por lo que practicamente, salvo alguna incursión en el policiaco, solo leia estos dos géneros.
Tambien tenía preferencia por determinados autores, y mi favorito era un tal Joseph Berna, seudonimo que usaba el escritor Jose Luis Bernabeú López.

Si os preguntaís el porque de mi predilección por este escritor, no era por sus historias, que tambien, sino por su descripción de la anatomía femenina.
Sus mujeres siempre eran perfectas, de una belleza sin igual, y con un cuerpo que quitaba el hipo.
Además, tenían una facilidad pasmosa para desnudarse y acostarse con el protagonista.
Aquí es donde el autor se explayaba a gusto, ya que las escenas de sexo solían ser abundantes, y escritas con una soltura, que no tardabas ni un segundo en ponerte palote.

El otro autor que formaba parte de mis lecturas de estas novelas, era Clark Carrados, nombre ficticio que usaba el escritor Luis García Lecha.
Lo expuesto anteriormente vale para aquí, ya que si en un principio empecé a leer estas novelas de a duro por ser aficionado al género fantástico, al final lo que me hacía leerlas eran las explícitas escenas de sexo.
Por norma general, esta literatura es considerada muy menor, aunque en realidad esconden autores de gran talento e imaginación.
Por poner un ejemplo, no son muy diferentes a en cuanto forma de narrar a lo que hace Dan Brown, escritor multimilllonario gracias a
El Código Da Vinci.
Y con esto, no estoy diciendo que esten a la altura de un Joyce o un Cervantes, pero si que teniamos que tenerlos en más alta estima.
Ya quiseran muchos autores consagrados, tener los lectores que tienen estas novelas.